ALFA ROMEO TIPO B (P3) Monoposto (1932-1935)
En 1931, los Grandes Premios abrieron su reglamento a los monoplazas. Y a pesar de ser un buen coche, el Alfa Romeo Monza no poseía sus cualidades. Por ello, el mismo día de su triunfal debut, también había aparecido el Tipo A, que pretendía ser la respuesta de Vittorio Jano a los nuevos Maseratti 8C y Bugatti 51 de mayor cilindrada: un monoplaza de dos motores de 1.750 CC colocados en paralelo y que transmitían 230 CV a las ruedas traseras mediante dos cajas de cambio y dos ejes independientes, entre los cuales iba sentado el piloto, que manejaba el cambio con una sola palanca; el aparato alcanzaba los 245 Km/h, pero no era la solución: su estabilidad resultaba precaria. Luigi Arcangeli se mató probando uno y aunque Campari ganó en el veloz circuito de Pescara, Jano inició de inmediato un nuevo diseño.
Partiendo del motor del Monza, subido a 2.654 cm3 (65x100mm) y con dos compresores -uno para cada 4 cilindros- soplando cada uno a través de su propio carburador Weber, se obtenía 215 CV, casi los mismos que con el bimotor Tipo A. Lo verdaderamente original era la transmisión, con dos ejes que salían en V desde el diferencial y atacaban cada uno a una rueda trasera, lo que permitía sentar al piloto tan bajo como en el Tipo A, en el centro de la V. La estabilidad, sin embargo, era ahora excelente y el Tipo B - al cual le dio a la gente por llamar P3 o Monoposto y así se le quedó - arrasó con todo y con todos en 1932, hasta el punto de que Alfa Romeo los retiró de la competición dejando a la Scuderi Ferrari sólo con los Monza. Vueltos a utilizar en 1934 y totalmento superados técnicamente por los coches alemanes, los Tipo B, modificados, continuaron en activo hasta 1936; y en manos de pilotos privados, hasta más tarde.
Se construyeron, al menos, 13 completos (6 en el año 1932, 7 en 1934) y componentes para 7 más. Seis décadas después, buen número de ellos todavía daban caña en las carreras de los históricos...
Javier del Arco de Izco
Continuará...[/img]