Fórmula 1 | GP de Mónaco
ALONSO ADMITE HABLAR DE FERRARI POR PRIMERA VEZ
Mónaco, cuatro y media de la tarde. Fernando Alonso responde ante la prensa española a la pregunta del millón: “¿Cómo lleva que le relacionen con Ferrari?” Su respuesta es sarcástica: “¿Quién me relaciona?”. “Mucha gente”, le replica un compañero. “Ah bien, eso... habrá que esperar”, sentencia el piloto español ante la mirada expectante de los allí congregados.
Parece poco, pero conociendo cómo se las gasta el asturiano bastante revelador resulta ya que no desmienta la noticia que AS adelantó en su día sobre su casi segura marcha a Ferrari en el año 2007. Su sonrisa al recibir la pregunta también lo dice todo. La escudería italiana y el piloto ya están de acuerdo en estar juntos cuando la relación contractual con Renault haya finalizado. El asturiano será la primera estrella de la escudería italiana cuando finalice la era de Michael Schumacher al volante de los monoplaza de Maranello. Y tal vez con el título de campeón del mundo de Fórmula 1 bajo el brazo.
Miras de futuro. Su equipo lidera la clasificación de pilotos y constructores con mano de hierro, pero Jean Todt ya está trabajando en el futuro que se avecina cuando se retire el genio alemán. De todos, su primer objetivo siempre ha sido la joven figura española. Es rápido, con carisma, habla italiano y tendrá 25 años cuando debute con los bólidos rojos. Si nada se tuerce, las garantías técnicas con las que contará el ovetense serán las mismas de las que disfruta ahora el ‘Kaiser’.
Estará Ross Brawn, que quiere afrontar el desafío desde la dirección técnica de llevar a la gloria a otro piloto. Y también Paolo Martinelli, el mago de los motores. Él que causará baja, y eso es algo que ya ha anunciado, es Rory Byrne, el padre de los exitosos monoplazas. Pero no hay problema, porque se queda su equipo de diseño, el más poderoso de la F-1 actual, con John Iley, ex jefe aerodinámico de Renault (intervino en el R23) y Nicolas Tombazsis, anteriormente en McLaren. En la pista se ven sus resultados.
Y dirigiéndolo todo, pese a que se empeñe en desmentirlo como es lógico, debería estar Flavio Briatore, que se ha ganado el respeto de la F-1 gracias a su capacidad para obtener resultados con Renault.
Ya hace diez años, en 1994, el italiano llevó a Benetton a lo más alto. Todt se marchará a la Federación Internacional del Automovilismo para presidir un equivalente a la antigua Comisión Deportiva.
Se trata de una operación redonda de la que sólo quedan por definir los años de contrato (apuesten por cinco) y el dinero (piensen, tal y como está el mercado, en al menos diez millones de euros por campaña). Todo un lujo. Al fin veremos a un español en la escudería más poderosa y mítica de la Fórmula 1.