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Yaquiya
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Yaquiya está en el buen camino
 
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24-08-2004, 18:18:53

Esto no es el Ferrari F430, pero me pareció intersante la comparación del Ferrari Enzo, Porsche GT y Mercedes SLR Mclaren.
Las joyas de la pasiónLos habíamos probado por separado, pero nunca antes habíamos juntado tal cantidad de potencia, tecnología y emoción. Una exclusiva hecha en el corazón automovilístico de Italia, con lo más de Ferrari, Mercedes y Porsche.


Los deportivos más exclusivos del mundo
Mercedes SLR McLaren (356.436 €)
Ferrari Enzo (533.157 €)
Porsche Carrera GT (364.730 €))

(Aire en movimiento.
Las aperturas superiores del capó del Ferrari favorecen el efecto suelo. El Mercedes aprovecha su afilado perfil y el Porsche un alerón retráctil.)

(¿Dónde estoy?.
Con los ojos cerrados y la tapa del equipo de música basculada es difícil saber si se trata de un SL, salvo porque a través de la luna delantera vemos un capó interminable. Se podría haber trabajado más en materia de diseño, pero no sería un auténtico Mercedes.)

(Pequeño y al sol.
El Porsche Carrera GT es el único en ofrecer techo desmontable tipo targa, ocultable bajo el capó delantero. El tratamiento de la consola central podría madurar en futuros modelos. En recuerdo del Porsche 917, ganador de Le Mans en 1970, la palanca de cambio está rematada por un pomo de madera de haya.)
Reunir en una plaza italiana a un Ferrari, un Mercedes y un Porsche no tiene demasiado mérito. Ahora que si se trata de los iconos de sus respectivas marcas –Enzo, SLR McLaren y Carrera GT–, el éxito de público está asegurado. Convencidos de que ése iba a ser el efecto, nos dejamos ver sigilosamente por las estrechas calles de Faenza, un pequeño pueblo próximo a Bolonia. Para aumentar el interés, nos los llevamos a primera hora de la mañana a la plaza del pueblo. Muy bajos y anchos, cada uno con un rumor característico, saben cómo despertar a aquellos a quién se les han ‘pegado’ las sábanas. Hacemos gritar a los dos rojos. El V12 de 6 litros del Ferrari Enzo ofrece un agudo alarido; justo después, el conductor del Porsche Carrera GT hunde el pie en el acelerador para mantener en forma al V10 de 5.7 litros. Suelta un alarido, traquetea ásperamente y vuelve a su perezoso ralentí antes de calarse de súbito. ¿Qué se puede esperar de esta serie de motores casi de competición? El largo capó del Mercedes hace su aparición. Su motor V8 borbotea en el frontal. Nada que ver con el sonido de boxes de los otros dos. Tal y como se espera de un Mercedes deportivo, monta un propulsor tan suave como enérgico.

Distintos estilos

Con premeditada sincronización, abrimos las puertas del Enzo y del SLR. Tenemos ganas de montar espectáculo, así que procedemos a elevarlas para que los peatones congregados alrededor tengan un nuevo motivo para odiarnos. El Porsche mantiene la apertura tradicional de puertas. ¿Vulgar? Pues para callar bocas, es el único en montar un excelente techo targa. De puertas para adentro ninguno llama la atención en especial. Sin embargo, la herencia deportiva de cada uno es perfectamente palpable. El Porsche, por las clásicas esferas superpuestas de su instrumentación; el Mercedes por unas formas del salpicadero inspiradas en el morro del McLaren de Raikkonen; y el Enzo… porque sólo un Ferrari es capaz de vestir de calle a un auténtico fórmula 1. Claro, que ni resulta cómodo ni será fácil de ver en carretera, con sólo 399 unidades fabricadas. Como siempre, se quedarán en manos de contados particulares, ‘amigos’ de la marca capaces de solventar el pequeño inconveniente que supone pagar los más de 500.000 euros que cuesta. Cuestión de identidad Con motor central, el Porsche Carrera GT se olvida de arquitecturas boxer para basarse en un concepto V10 de 1999. Diseñado para ganar en Le Mans, pasó al olvido por sus elevados costes. Recuperado hoy en día para mover a esta joya, cuesta poco imaginar la cara de los mecánicos cada vez que un piloto rompía alguna de sus bielas de titanio o golpeaba el cárter de finísimo aluminio. Una maravilla que pesa poco más de 125 kilos, tan ligero y compacto que apenas sobresale por encima del eje trasero. Su respuesta: 612 caballos a 8.000 revoluciones/ minuto. Al igual que el Mercedes SLR, el chasis es una maraña de carbono y, a diferencia del Ferrari, Porsche sabe muy bien que muy pocas de las 1.500 unidades que se fabricarán en los próximos tres años acabarán exhibidas en un museo. Muchas de ellas serán habituales de los parkings en los grandes premios de Fórmula 1 a lo largo de Europa, toda vez que los ‘porschéfilos’ abonen los preceptivos 365.000 euros. Mientras que coches como el Enzo o el Carrera GT son el producto esperable de marcas como Ferrari y Porsche, Mercedes Benz está probando los límites de su identidad como marca con el SLR McLaren. Tanto en términos de proporciones como en detalles, mantiene un fuerte parecido con el SL, aunque hay algo más. Los cuatro faros redondeados, la estrella centrada en el frente y las aperturas laterales para refrigerar motor y frenos están, además, deformadas intencionadamente para evocar al mismísimo monoplaza de McLaren en la Fórmula 1. Detalles que van más allá y que miran también al primigénico SLR de los 50: los escapes en el lateral y las puertas tipo 'ala de gaviota’. Con un coste estimado de 356.000 euros, el SLR McLaren es el menos caro del grupo, además del más numeroso, 3.500 unidades que se fabricarán durante los próximos siete años.

Trabajos de artista
Los tres ejercicios de arte que hemos reunido en Italia siguen patrones distintos en materia de creatividad. Ferrari envuelve al Enzo con un mono de competición. Un poderoso gen presente en cada modelo de Maranello para lo bueno y lo malo. Así, aunque poco a poco ganan en fiabilidad, el Enzo es incluso espartano a excepción de la ejecución mecánica. Lo contrario sucede en Porsche; en línea con sus producciones más burguesas –tipo Cayenne–, el Carrera GT derrocha calidad por los cuatro costados. Su interior no sólo está forrado de piel y carbono hasta donde alcanza la vista. Dinámicamente es una impresionante máquina de conducir, incluso para los no ‘porschistas’. El Mercedes SLR es quizá el más ambicioso del trío, conjugando la tradición deportiva presente y pretérita de la marca con la reputación de seguridad y confort inherentes a cualquier Mercedes. A pesar del uso de fibra de carbono en los paneles de la carrocería y de aluminio en el bastidor, el SLR pesa alrededor de 1.700 kilogramos. Una cifra nada contenida que resulta ser el precio de un equipamiento muy profuso, con asientos eléctricos, cruise control o sistema de frenado electrohidráulico y ESP.

Decisión imposible

Dejar de lado el corazón para quedarse con uno en concreto resulta una tarea difícil. El sonido que genera el V12 de Ferrari eleva de verdad el ritmo cardíaco. Con un click la caja de cambios secuencial introduce la primera velocidad, y basta una suave presión sobre el acelerador para que el Enzo eche a andar lentamente. A 1.000 revoluciones suena como una batidora y lo que ocurre después es difícil de explicar. La firme aceleración es seguida por una súbita y escandalosa escalada de potencia. Mientras que las gomas traseras Bridgestone, en medida 345/35 ZR19, tratan de no borrarse sobre el asfalto, nuestro cuello vence como puede el tirón. En fracciones de segundo una hilera de siete leds avisa de que estamos por encima de las 7.000 revoluciones/minuto. Impulsivamente buscamos la leva del cambio tras el volante: golpecito y segunda; golpecito y tercera. Ahora que el motor brama sin titubeos, bajamos la vista al velocímetro para confirmar que rodamos a 200 kilómetros/hora. De repente, una curva. Los frenos clavan de tal forma al Enzo que el cuerpo se aplasta contra las correas del cinturón de seguridad. Esta poderosa deceleración, cortesía de los cuatro discos de cerámica y de pinzas de seis y cuatro pistones, se puede repetir según Brembo hasta 20 veces sin riesgo de fadding. ¡Increíble! En manos de un buen piloto, el Ferrari supera los 340 kilómetros/hora; acelera de 0 a 100 en 3,3 segundos, y realiza una maniobra de 0-200-0 kilómetros/hora en 14,2 segundos. 650 caballos, un peso similar al de un Audi A3 TDI y el mágico control de arrancada que monta el monoplaza de Schumacher. Tres gestos para salir como un misil: pisar el freno con el pie izquierdo, acelerar hasta un máximo de 5.500 vueltas y soltar el freno. Indescriptible. El Porsche Carrera GT es igual de vivaz, aunque su acústica sea menos llamativa. Operar sobre el único cambio manual del trío y el embrague necesita de buenos músculos y tacto de seda. Moverlo despacito es, en sí mismo, un ejercicio de pilotaje. Mientras que con cuidado insertas la primera velocidad, el motor brama justo detrás de la cabeza a unas 4.000 revoluciones. Con algún acelerón de más, nos ponemos en marcha vigilantes de la palanca de cambio, extremadamente sensible por la proximidad de las velocidades en el selector. Su excelente aerodinámica lo convierte en un tiralíneas sobre curvas rápidas hasta alcanzar los 280 kilómetros/hora. Una conducción calmada a velocidades de vértigo al estilo del Mercedes SLR McLaren. La frenada, sin embargo, resulta más nerviosa que en el Enzo, fruto de una dirección mas sensible a los cambios de masas. Aunque sus cifras pertenezcan también a otra galaxia, es un poco más lento que el Ferrari: 'sólo' 329 kilómetros/hora de punta. Si bien el Porsche se apellida GT, el único que responde a lo que se espera de un Gran Turismo es el Mercedes SLR McLaren. De hecho, tanto su diseño como la ergonomía del interior, está visiblemente inspirada en el discreto SL. A pesar de su identidad europea, a sus mandos uno parece estar galopando a lomos de un 'gordo' muscle car. El motivo está en la arquitectura de su motor V8 turbo, de roncar genuinamente yankee. Y como si se tratara de un modelo americano, y aunque está firmado por McLaren, el conjunto no es tan redondo como resultan el Enzo y el Carrera GT. Es cierto que sus cifras de prestación son parejas, pero la forma de alcanzarlas no es tan fina. En el fondo se trata de un Mercedes en toda regla, gustoso de andar muy rápido pero con suavidad.

Complemento y triunfo

Después de muchas discusiones entre compañeros, el liderazgo de cualquiera va pasando de uno a otro en función de dónde pongamos el acento. La pasión es coto de Ferrari; la perfección tiene nombre Porsche, y la capacidad de anticipación de futuros supercars de calle tiene en el morro la estrella de tres puntas. Mientras tanto, los tres motores mantienen al ralentí su peculiar ritmo metálico. La normalidad vuelve a las calles de Faenza.

(Sólo Ferrari.
El diseño interior high-tech, en sustitución de los clásicos diseños absolutamente austeros, comienza a verse en los productos más extremos de Maranello. Tanto el remate como los materiales son muy buenos. Los asientos son los mejores del grupo, y el extintor bajo las pantorrillas del copiloto, una auténtica obra de arte.)

Deportivo y burgués.
Aunque es igual de rápido que los demás, el Mercedes SLR pone un toque de comodidad inédita.)

(Deportivo y vivo.
Es el más ligero y se nota. Su comportamiento no tiene nada que ver con el de cualquier otro Porsche. )

(Deportivo y auténtico.
El mejor Ferrari del momento permite desplazarse con cierta normalidad por carretera abierta.)
Hombre, normal,normal...es muy raro

(Presentaciones distintas.
Mientras que los alemanes parecen objetos de precisión, una vista al corazón del Ferrari deja ver su escasa preocupación por la estética en favor de la efectividad. Cables y tubos se mezclan en una combinación que haría soñar a cualquier mecánico)

(Branquias y pontones.
Con el motor en posición delantera, las aperturas laterales del Mercedes SLR no son un capricho. Justo debajo están las salidas del escape, estilo años 50. La apertura de la aleta del Ferrari resulta vital para mantenerlo pegado al asfalto. Además, generan un flujo de aire que favorece la refrigeración del motor V12 central.)

(Soberbio calzado.
Qué menos que 19 pulgadas para mantenerlos pegados al suelo. Mercedes ofrece más diámetro de forma opcional. Su picudo morro y el diseño del faldón se inspiran en el monoplaza de F-1 McLaren MP4-19.)



Si no me equivoco (si lo hago me lo deciis :verwenza :quesi ), el Ferrari enzo tiene la misma potencia que se quiere conseguir en los proximos años en la F1, no? :confundio Y eso que es un coche de calle...
Para mi gusto el unico que se salva es el SLR, pero para gustos los colores :boing
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