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Sir Lanzarote
Sir Lanzarote tiene una reputación neutra, valórale!
 
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Registrado: dic 2004
24-01-2005, 10:46:39

En la amazónica Andorra

Después de la tremenda explosión, Sir lanza se despertó en mitad de la selva amazonica frondosa y lujuriosa que está cerca de Les Escaldes, que, como todo el mundo sabe, está en Andorra, al lado del río Orimoco. La armadura no estaba muy dañada, por el contenido estaba muy perjudicado.

-Uf... que ostión... que batacazo... que leñazo... quien soy? ande estoy? a donde voy? de donde vengo? quien ganó eurovisión? que es eso, una foca? una ballena? ah, no, es rosa, la de operación triunfo... Que hago yo aquí...? Yo, mi, me, conmigo?

En esas, se encontró un flor muy bonita, de una cistazólica rareza que le hizo olvidarse de donde estaba Cuenca, por lo que se cayó de cabeza (ZIPP!) en un río muy grande. En el agua, (SPLOCK!) mientras un guakamango se descojonaba de risa en una rama, sir Lanza, mientras pegaba puñetas a la pobre agua (PLONK! PLONK! PLONK!) juraba tal que asín:

-Estoy harto, harto!!! Pero muy harto!

De repente, empezó a sentir unos mordisquillos en los huevecillos blindadillos -callate, Flanders-: eran las peligrosas pirañas carnivoras del Orimoco, por lo que salió del río cagando leches, aullando (AAAOUCHHHH!!) y quitandose las pirañas de manotadas, que, un poco más, y se le comen hasta los callos.

Repuesto del susto, se puso en camino, llegando a un pueblo de los indígenas, los Uayapuchos Andorranos. Sir Lanza, al ver que las nativas iban en bolingas, se dijo:

-Esta es la mía!

Y comenzó a chingarse a toda hembra (AAAAH, OOOOHHH, EEEEEH) que se le moviera -eso si, mayor de 18 años-. Los maridos, aunque amables, se mosquearon un pelín por los cuernos que sir Lanza tan generosamente les regalaba, por lo que procedieron a agarrar sus lanzas (GUASSSSSHHHH) y se fueron pa el con animos asesinos, cantando una canción andorrana tradicional:

-Sevácagáááááueeeeeeee, elblancoseváacagáááááááá, oyeeeeeee, sumbaehpacoymaria, sumbaehpacomaría, pacopacopacomaría!!!

Sir Lanza, al vernos los animos, usando la polla por lanza y los huevos por escudo, los calmó a todos a guarrazo limpio. Acabada la refirego, les dijo:

-Ejem, ustedes perdonen, podrían decir por favor donde se puede comer...?
Anda, pero que esto -dijo, agarrando un chupete de formas fálicas que tenía adosado un pitillo-. Me huelo que ando cerca de otro chupete negro... De quien es esto?

Un tio, con cara de jíbaro maricón, grito a lágrima viva:

-Mi chupitillo!!!! No le hagas pupa a mi chupitilloooooo!!!!

-Mira por donde... -dijo sir Lanza, agarrando al salvaje por los huevecillos (otra vez tú, Flanders???)- creo que he encontrado a un guia que me va a llevar al chupete negro, a que si?

El salvaje, acojonado, negó con la cabeza, por lo que sir Lanza, muy amablemente, le recetó un retorcimiento huevario, que le hizo cambiar de opinión -al salvaje...-. Muy amablemente, le guió hasta unas ruinas mayakatyezcas que se alzaban no muy lejos de allí. Eran los restos de la antigua cuidad de Andorra la Vella, corazón y alma de la selva amazónica andorrana -no es lo que os sale en el culo, no es eso, es andorranaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa-. Cachis.

Nada más entrar, se encontró un billete de mil euros en el suelo, y se agachó a cogerlo, por lo que le cayó encima una piedra de cinco mil kilos, de los kilos de toda la vida, como los que os salen en las lorzas navideñas. Pero sir Lanza, al intuir el peligro, se hizo a un lado, a la par que empujaba al salvaje andorrano para que ocupara su lugar. El pobre andorrano quedó hecho una kaka, como es natural. El pobre sir Lanza se sintió inmensamente disgustado, su alma profundamente apenada, pues acababa de darse cuenta de que el billete era más falso que el libro de la Ana Gorda Quintana.

Cabreado, no se fijó donde pisaba, por lo que cayó en una trampa de suelos movedizos, donde es encontró con una enorme serpiente Wuanamino, de los Wuanaminos de toda la vida, de más de chopocientos metros de larga y de gruesa, que procedió a anudarse en torno a él de mala manera. Sir Lanza, que por el episodio del billete no andaba muy sociable, le dijo:

-Mira que me enfado... mira que me enfado...

Al ver que la serpiente no le hacía ni puto caso, sir Lanza decidió solucionar el problema por el método de Kalasparrakisnki: es decir, a lo bruto. Por lo que se liberó a lo bestia del abrazo afectuoso de la serpiente y le hizo un nudo marinero, para después tirarla por un agujero.

De repente, una oleada de hombres rata, rata monjes y mujeres cabra, todas con chupetes en la boca y espadas y cuchillos en las manos, se lanzaron al ataque, dispuestos a cortar en rodajas a nuestro heroico inútil.

De repente, Sir Josito, el metepatas de la pradera, se lanzó al rescate del inútil, matándo sangrientamente y pa siempre a los malos que amenazabas al tete, el terror de las nenes -no sufráis, beibis, que soy incombustible-. Sir Lanza, algo mosqueado por que el Josito de los co..nes le había chorrimangado la gloria, le agarró por el pellejo, dispuesto a arrearle una hornada fresca de guantazos

-Te vas a comer una magdalena detrás de otra, por capullo!!!!

De repente, un tio gordo, vestido a lo monje de Silos y con narizota enorme y afilada, se presentó (BABUMMMMMMM) en mitad de los dos, con intenciones poco amistosas. Sonrió perversamente y les dijo:

-No me busques más, pobre mortal! Me aburres! Y tu, tirillas, te callas -sir Josito flipaba en colores al verse tratado asi-!!! Voy a acabar contigo!

Jutno las manos, y, mientras le apuntaba haciendo cuernos con los dedos, le gritó, a pleno pulmon:

-ETEV-LA-OOOOOOOOOONREUK!

Los bravos caballeros quedaron envueltos en un espeso humo negro, pero, al disolverse este, sir Lanza seguía en su sitio, sin un arañazo, por sir Josito, escondido detrás de sir Lanza, estaba hecho una kaka de vaka, tó lleno de arañazos y magulladuras, con la armadura hecha una mierda.

-El conjuro no le hace efecto! Tiene supepoderes! No puedo acabar con él! Será hijo puta.... Que aburrimiento! Huiré, a lo mejor me distraigo un poco... Pero sir Lanza le agarró por los huevecillos -Flanders, a ti te parió una madre!!!!- y le quitó el chupete negro, mientras le arreaba con la otra mano una yoya descomunal, que liquidó pa los restos al chupoptero negro.

Al morir el chupoptero negro, una descarga de magia negra se desató en mitad de la selva amazonica andorrana, desencadenando una explosión acojonante, que mandó a los dos caballeros muy lejos, mientras gritaban:

GEROOOOOOOOOOOOONIMOOOOOOOOOOOOOOOO

Continuará....

Dedicado Pepe Rubianes
   
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