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23-04-2005, 19:07:41
Genial, me gustan mucho los 2 :quesi
Pongo uno mio que no tiene que ver mucho con estos 2. Me pedian un cuento o algo parecido por eso es corto y tiene ese aire infantil. Espero que os guste :quesi
La Cantimplora
Las ocho y media en punto. Huele a churros. Trozos de hielo en algunos coches y el cielo despejado. Un hombre trata de empujar su coche que no arranca. Le ayudan Carlos y su padre. Si la intención valiera por si sola, cualquier niño de seis años movería el mundo sin más palanca que sus brazos. Cuando el coche se aleja, largando humo por el tubo de escape, Carlos le dice adiós con la mano y mira a su padre. Y sonríe:
-¡Que machos somos!
Ya en el coche de nuevo, que el padre conduce camino del colegio, Carlos pregunta cuando va a llover.
-No sé hijo, pero hace mucha falta.
-Y como no llueve, está vacío el pantano ¿verdad?
-Casi vacío.
-¿Se ve el fondo?
-No, porque el agua está muy sucia.
-¿Hago pie en el pantano?
-No, no.
-¿Y tú?
-Tampoco
Las respuestas atenúan sus preocupaciones sobre la sequía:
-Las truchas se van a morir. Y los lucios. Y los salmonetes.
-En el pantano no hay salmonetes. Los salmonetes son de mar.
-Pero se morirían si los hubiera. ¿Por qué no te vas de pesca? ¡Fíjate! Todos los peces juntos en un charco. Echas el anzuelo y ya está.
-Si los pescara también se morirían.
-¡Es distinto!
Queda pensativo, imaginando, sin duda, fuentes de pescado frito, que es como a él le gusta.
Su padre le mira de reojo. Orejas grandes y pelo un poco rubio; ojos color caramelo; nariz delgada y respingona; manos tirando a sucias, quizás por el trabajo con el coche que no quería arrancar; abrigo con capucha; pantalones largos, negros, con rodilleras de cuero.
-¿Cuándo tú eras pequeño había sequía?
-A veces. Pero no tanta como ahora.
-Un chico de mi clase dice que su padre, en la guerra, tenía una cantimplora. Estuvo muchos días en un sitio donde no había agua. Su padre ¿eh? No se murió de sed gracias a la cantimplora.
-Yo también tengo una...no sé donde.
-En el baúl grande del trastero. Pero se sale el agua.
-¿Cómo lo sabes?
-Porque ayer la probé. Debes mandar a que la arreglen.
-¿Por donde se sale?
-Por abajo. Tiene un agujerito. Parece que se hace pis. La dejé en su sitio.
Ahora es Carlos el que mira de reojo. Su padre no dice nada, finge estar pendiente del tráfico de la avenida.
-¡Ejem! ¿Por qué no me compras una cantimplora? Una mañana cualquiera, abrimos los grifos y no sale agua y luego se acaba la de la jarra y el hielo de la nevera. ¿Y entonces qué hacemos?
-Compramos gaseosa.
-Pero también se acaba, porque la hacen con el agua del pantano. ¿Y entonces?
-Bebemos vino.
-Yo no puedo beber vino. Tu me lo has dicho muchas veces. Ni cerveza. Ni coñac.
Su padre decide seguir, a ver por donde sale:
-Hay zumos de naranjas, de uvas...
-Sin agua no se pueden regar los árboles y se acabaron las frutas. Me tienes que comprar una cantimplora muy grande, en la que quepa mucho. Una como la tuya pero mas moderna. Y tienes que arreglar la tuya.
Han llegado al colegio. Aplazan la conversación hasta mañana. Le ve subir, cartera bajo el brazo, las escaleras, y va hacia la oficina imaginando a la gente de casa: su mujer, las niñas, la abuela... todos con cantimploras grandes, donde quepa mucho.
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