Gilles Villeneuve
1952
Nace en Chambly,Canadá,el 18 de enero
1969
Comenzó a competir en carreras de motonieve
1973
Participó en la Fórmula Ford canadiense
1976/77
Campeón de la Fórmula Atlántic
1977
Debutó en la Fórmula 1 en Inglaterra con un McLaren Cosworth.
Participó en 67 GP´s , ganó 6 , obtuvo 2 poles y 7 récords de vuelta
1979
Subcampeón mundial de Fórmula 1
1982
Se mató el 8 de mayo en la clasificación del GP de Bélgica
El 8 de mayo nos abandonó.Aquel canadiense de físico diminuto y talento inmenso nos dejó para siempre.¿Para siempre?.Lo que seguro está fuera de discusión es que Gilles Villeneuve logró ser uno de los poquísimos pilotos que estuvieron por encima de los resultados.
A pesar de que nunca fue campeón en la categoría y solo consiguió 6 victorias,Villeneuve fue uno de los pilotos más grandes de la máxima.
Así como Ferrari se asocia inmediatamente con la Fórmula 1,Villeneuve se asocia inmediatamente con la velocidad y el espectáculo.El sí que no sabía de especulaciones.Siempre a fondo.Siempre al límite.Aunque no por eso era desobediente con las órdenes de la Scudería.Ordenes que le privaron de obtener el título en 1979.Porque en el GP holandés de ese año,Don Enzo Ferrari les avisó a él y a su compañero de equipo,Jody Scheckter,que el que llegara primero sería respaldado por el otro.
El neumático trasero izquierdo estalló.Sus ilusiones de campeonato,también.Una vez finalizado el certámen su lamento sería público.
"No sé cómo,pero respeté lo pactado.Jamás imaginé ceder una victoria.No tendré otra ocasión igual.La T4 no tiene evolución,el año que viene será de Williams y Jones.¿Otra chance?.No se". Finalmente el canadiense fue subcampeón,a pesar de ganar la misma cantidad de carreras que el sudafricano (tres).
La excelente capacidad conductiva y el estilo de Villeneuve se debían,fundamentalmente,a dos cosas: a su formación en las carreras de motonieve -fue campeón mundial- y al talento,al talento puro.Disfrutaba la competencia.La adrenalina fluía por su cuerpo hasta llegar al volante.Peleando contra el auto o exprimiéndolo al máximo,siempre brindaba espectáculo.
Desde su debut en Inglaterra´77 con el McLaren Ford Cosworth,donde largó noveno,llegó a estar cuarto y terminó undécimo.
Pasando por el inolvidable rueda a rueda que le ganó a Arnoux en Francia´79 o la victoria en Jarama´81,en la que sin tener un coche superior,mantuvo pegados a la cola de su Ferrari a Laffite,Watson,Reutemann y De Angelis.
Cómo olvidar su magistral demostración bajo la lluvia en Canadá´81.Aquella vez la rotura y posterior pérdida del alerón delantero no fueron impedimento para acabar tercero.O los malabares que tuvo que realizar en Zandvoort´79 para llegar a los boxes...
Por algo Enzo Ferrari,al presenciar su debut,lo comparó con Tazio Nuvolari.No pasó mucho tiempo para que Gilles se subiera a un Ferrari.La rotura de la trasmisión le impidió empezar con el pie derecho frente a su público,en Canadá.La segunda carrera fue peor que la primera.En Japón,dos espectadores murieron y varios resultaron heridos como consecuencia del toque que Villeneuve protagonizó con el Tyrrell "seis ruedas"de Ronnie Peterson.En Notre Dame´78 llegaría la revancha con su primera victoria.Victoria que confirmaba el idilio que los tifosi tenían con él y que había nacido en el preciso instante en que Villeneuve aceleró por primera vez una máquina del Cavallino Rampante.
"Me apasiona el desafío con leyes físico-mecánicas.Amo el límite...".Esta frase resume su forma de ser y su estilo para conducir.Y precisamente buscando el límite fue que nos dejó.Quizá el principio del fin tuvo origen en la carrera que Didier Pironi,por aquél entonces su compañero de equipo,le "robó" en San Marino´82.El francés desobedeció el acuerdo que existía con Villeneuve,para que éste pudiera por fin triunfar frente al público que tanto lo idolatraba.La tristeza del canadiense en aquél podio fue llamativa.
Dos semanas después,en Zolder,Gilles salió a bajarle el tiempo a Pironi cuando restaba poco para finalizar la clasificación.Lamentablemente,Villeneuve se encontró en su camino al March de Jochen March.A pesar de que moriría horas más tarde en un hospital cercano,aquél vuelo de la 126 C2 no sólo lo llevó a la tumba,también lo condujo a la eternidad.Eternidad en la que lo mantienen todos aquellos que alguna vez lo vieron acelerar su Ferrari a fondo...