"SANDRA"
El furor del viento se hacía más grande en ese día nublado del mes de abril. Allí, sólo tan lejos de todo y de todos, meditaba. El mismo parque que cada día surge ante mis ojos cuando voy a cambiar mi tiempo por un puñado de euros. Los mismos coches aparcados junto a la acera. Es todo tan igual y tan frío en esos días de rutina...
De repente, un ruido poco familiar a la vez que deseado me despierta de estos vanos pensamientos. Un toque al móvil, algo tan fugaz como en apariencia insignificante, pero que viene a significar que alguien, en un momento también -quizá- fugaz, ha pensado en ti.
Con el tiempo justo para mirar, pues llego como siempre un pelín tarde, lo miro, y veo que es de una chica, pero no de una chica cualquiera, sino de Sandra, sí: nuestra Sandra.
Y entonces, los pensamientos se me van por unos instantes del tedio de la rutina. Me viene a la mente su apoyo en momentos difíciles, me viene a la memoria la única noche en la que la he visto hasta hoy, su carácter, su simpatía, su desparpajo... Sandra es de esas personas que hacen feliz a un tipo como yo, que con un simple gesto hacen que esboce una sonrisa.
Aquella tarde apenas tuve tiempo de contestarle el toque. Los ojos inquisidores de algún compañero de trabajo me avisan que debo entrar. Nuevamente lo mismo. Sientes que hagas lo que hagas nunca estará del todo bien. Que qué poco vale tu esfuerzo... pero todo pasa, y cuando de nuevo la libertad llama a la puerta de mi tiempo, pienso en llamarla, oir su voz, agradecerle de algún modo el haberse acordado de mi.
En un mundo donde parece que hablar de sentimientos está pasado de moda, creo que ese toque, como otros muchos, o cosas como este relato, nos recuerdan que somos humanos en definitiva. Con más o menos dinero, con más o menos risas, con más o menos llantos, personas al fin y al cabo, y que algunas personas tenemos la suerte de tener amigas como ella.
Gracias por todo y ya sabes, aquí me tienes cuando lo desees, para lo que quieras.

T'estimo molt!