La edición de este año del festival de Eurovisión casi me ha hecho creer que aún hay esperanza para este tipo de concursos.
Si no fuera, por los corrillos de siempre entre los paises balcánicos, los paises balticos, los del este, los escandinavos, los doce puntos que tenemos seguros desde que participa Andorra, los que votan a los paises de los que emigraron....
Al menos este año ha habido un ganador diferente, no el típico coñazo pastelero-festivalero.