Ambos tienen mis simpatías, porque ambos me dieron un invierno de 1999 que no podré olvidar

aunque si me tengo que quedar con uno de ellos, en ambos aspectos, me quedaría con Pedro de la Rosa.
En mis años "jóvenes" escribí cartas a los dos, y cuál fue mi sorpresa que a las pocas semanas recibí en casa una foto del Arrows de Pedro firmada a puño y letra por él. Eso llega.
