Un cuarto puesto que sabe a podio
El Mundial de Fórmula 1 comenzó de forma caótica, con una de las carreras más accidentadas de los últimos años. De los 22 pilotos que arrancaban en el circuito de Albert Park, sólo terminaron siete, 15 coches no resistieron. Y al frente de los supervivientes, Lewis Hamilton, ganador imponente del primer gran premio del año.
El líder de McLaren resistió sin daños y comienza la temporada mandando en la clasificación del campeonato. Nick Heidfeld y Nico Rosberg acompañaron al británico. Después, ante la sorpresa general, apareció Fernando Alonso. El español, tenaz y habilidoso en la tormenta de Australia, aguantó el tipo en la carrera para sumar un cuarto puesto imposible. Nadie apostaba porque el bicampeón del mundo estuviera rozando el podio en su regreso a Renault. Lo hizo, comenzando esta segunda etapa en la escudería francesa con muy buen sabor de boca.
En el último tramo de la carrera, con sólo siete coches ya en pista, Alonso estaba encerrado entre Heikki Kovalainen y el sorprendente Sebastien Bourdais, un veterano novato francés. Apretaba el McLaren, mientras el R28 no podía alcanzar al Toro Rosso, que temblaba ante sus perseguidores. Su motor estalló, y el asturiano y su relevo en la casa de Ron Dennis protagonizaron un duelo espectacular.
Vueltas finales de infarto de las que salió victorioso Alonso, gracias al error infantil de Kovalainen. El finlandés, que saboreaba el cuarto puesto tras un sonoro adelantamiento, apretó sin querer el limitador de velocidad, dejando vía libre a su sorprendido perseguidor. Como ya ocurriese en el cierre del pasado Mundial, el limitador volvía a jugar una mala pasada a McLaren. El podio estaba demasiado lejos, pero su rendimiento en una prueba extrema como la vivida en Melbourne demuestran hambre y competitividad, aunque su monoplaza no sea una máquina ganadora.
Aprovechó el español la caída al abismo de los dos Ferrari, KO a pesar de que rebosaban favoritismo. Felipe Massa quedó atrapado en la trampa de la salida, donde comenzó el descontrol. Ahí, Kimi Raikkonen supo adelantar ocho posiciones, hasta que el coche de seguridad puso orden. El Mercedes apareció tres veces en la carrera tras los accidentes de Giancarlo Fisichella en la primera curva, David Coulthard en la vuelta 26 y Timo Glock en la 44. Después, Kimi se acercó hasta la tercera plaza, pero el Ferrari no resistió, completando una jornada nefasta para la escudería italiana.
La ausencia del control de tracción y el asfalto salvaje de Albert Park sacudieron la coctelera de la primer carrera del año, vaticinando quizás una nueva época de Fórmula 1 más emocionante y desatada. Lewis Hamilton ya ha dejado patente que aspira a ser el nuevo rey en esa maraña de sensaciones. Alonso, con un coche menor, bastante tendrá con sobrevivir.