El bicampeón engañó a su compañero al preparar el coche para la carrera
En el críptico mundo de la F-1 nada es lo que parece. Cuando la batalla tiene lugar en el seno de un mismo equipo, cada palabra, cada gesto esconde una trampa. En ese escenario, Fernando Alonso ha apostado por una estrategia que Lewis Hamilton no esperaba. Después de ser el más rápido durante el fin de semana en las tres tandas libres y las dos primeras mangas de la crono, el asturiano varió en el último momento los reglajes de su coche, lo cargó con más gasolina y cedió el mejor tiempo a Lewis Hamilton. Le entregó una pole envenenada lograda con un coche que, según los cálculos del asturiano, sufrirá mucho en carrera con los neumáticos traseros, lo justo para adelantarle en un repostaje.
EL PRIMER ENGAÑO
"Si me das a elegir la estrategia, elegiría conseguir la pole", dijo Alonso el viernes, un mensaje con trampa. Las declaraciones son seguidas por su compañero con tanta atención como la telemetría del coche número 1. El asturiano fue el más rápido en las tres sesiones libres y en las dos primeras mangas de la crono, incluida la Q-2 que define la preferencia entre los dos pilotos en la elección de la estrategia. Hamilton esperaba que Alonso optara por la pole con menos carga de gasolina. Y se equivocó. "Para ser honrado tengo que reconocer que estoy bastante sorprendido. No me esperaba este resultado. Fernando ha sido todo el fin de semana el más rápido", reconoció el joven líder del Mundial.
La carga de gasolina no fue la única trampa. "El reglaje óptimo de un coche para una vuelta te hace el coche muy sobrevirador derrapa del tren trasero para la carrera según se van desgastando los neumáticos", suele decir Alonso. Y con esa configuración marcó el asturiano los mejores tiempos en la Q-1 y la Q-2. Hamilton los varió muy poco para la Q-3, tras la que ya está prohibido realizar cambios de suspensiones o alerón trasero. Fue en ese momento, a escondidas de Hamilton, cuando Alonso varió la configuración de su coche pensando en las 72 vueltas de carrera con unos neumáticos Bridgestone (medio-blando y medio-duro) que pueden degradarse más de los esperado bajo los 40 grados que se esperan en la pista.
Con esa configuración, Alonso sufrió subviraje (el coche derrapa del tren delantero) durante la vuelta de calificación. Pero solo eso. "No cometí ningún error en mi vuelta", confirmó. En Canadá, una semana atrás, sí perdió la pole por irse largo en una horquilla cuando rodaba con menos gasolina que Hamilton. Ayer dejó los flases a propósito a su compañero. "La verdad es que estoy como en una nube. Estoy muy feliz por el equipo. Cuando me dijeron desde el muro que era el primero comencé a gritar", confesó Hamilton.
Alonso, a su lado, no reflejaba decepción alguna. "Después de mis buenos tiempos de todo el fin de semana soy optimista para la carrera. Estoy confiado. El coche ha funcionado bien, con los dos tipos de neumáticos. Mañana por hoy podemos hacerlo realmente bien".
UNA BUENA SALIDA
Lo que el simulador donde Hamilton ha preparado la carrera quizá no le ha dicho es que en Indianápolis "salir segundo no te penaliza porque en la larga recta puedes coger el rebufo y llegar a la par a la primera curva", según desveló Alonso que, tras su última vuelta, "sabiendo que iba a salir segundo, me tiré a la parte interior de la recta para limpiar el trozo de pista por el que voy a salir".
Estos son los planes de Alonso. Pueden salirle bien, como en Malasia, o mal, como en Bahréin. Pero, en el primer caso, quizá incluso los dos Ferrari --tercero y cuarto en la parrilla-- puedan quedar por delante de Hamilton si el inglés sufre en sus neumáticos un reglaje del coche pensado más para coronarse en la crono que para ganar la carrera.
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