Después de la aventura del hospital, parece que mi amigo aprendió la lección, y aunque sigue bebiendo como un cosaco, no bebe hasta perder el control como antes, ha aprendido a controlarse.
Además, sorprendentemente no la tomó contra ninguno de los dos que le llevamos al hospital, sino que nos está agradecido y dice que nos portamos como verdaderos amigos
Ahora el problema es conseguir que haga las paces con el amigo con el que se enfadó porque le dijo que bebía demasiado.
He intentado convencerle de que razone, que no se tome a mal lo que le dijo, pero de momento no quiere. El otro amigo dice no estar enfadado y que no tiene problema con él, pero al mismo tiempo dice que si no sale mejor, se ahorra el bochorno de verlo borracho. ¿Qué se puede hacer ante una situación así?
Estoy en medio, soy amigo de ambos y quiero que continúe siendo así, pero si quedo con uno no puedo quedar con el otro, y la situación así se hace complicada, siempre pensando con quien quedar de los dos y que decirle al otro para que no piense que le das la espalda.
A eso hay que añadirle otro colega con el que no salgo muy a menudo porque no le gusta ir a los sitios que va tanto el que bebe como el otro.
Hace un año me quejaba de que no tenía con quien salir de noche, ahora tengo multiples opciones y no puedo juntarlos a todos
