Para Cris:
Dejame decirte con unas simples palabras todo aquello que haces por mi sin pedirte nada. Dejame contarte al oído en una estrellada noche de verano que mi vida no sería la que es si no estuvieras tú en ella. Por favor dame un momento para abrirte mi corazón que también es tuyo, pues con nuestra amistad sellamos nuestros caminos por siempre.
Y ya, que te tengo aquí escuchando estas palabras, te diré que nunca imaginé ser tan afortunado al tener una amiga como tú, que estás en lo bueno y en lo malo un día sí y otro también. Escuchas y eres escuchada, ahora me toca hablar a mi, no puedo pedirte nada más que esto dure por siempre y que nunca nos dejemos caer tras el velo nebuloso del olvido. Olvido que se hace más fácil con la separación a la que nos condena esta distancia. Distancia que al mismo tiempo hace que sea más grande el deseo de verte.
Y ahora que estás leyendo atentamente estas líneas te diré que nuestros mejores momentos están por llegar, que los sueños a veces se hacen realidad, y que algún día las intenciones que nos llevarán a caminar por esa rambla junto al mar se convertirán en pasos y en el hecho de poder sentir juntos la brisa del litoral.
Y ya para terminar esta noble carta a mi mejor amiga, te diré que no hay más fuerza en mi interior que la que tu lealtad me hace tener. Allí estás, lo sé, aquí estoy yo: tenlo en cuenta tu también.
Un beso
