Cita:
Empezado por Alonsista
Eso le pasó a toooooooda mi clase en Lengua, el curso pasado.
Yo odiaba al tipejo, con perdón, que nos daba clase, porque es de éstos que de vocación no tiene nada, y con una mente estrechísima, a la hora de hacer los comentarios de texto no te daba libertad ninguna, había que poner exactamente este punto y ése y aquél y justo como lo decía él, hasta cosas que eran absurdas, ahora mismo no lo puedo poner en pie pero pretendía que siguiéramos el esquema que nos daba (bastante malo, dicho sea de paso) sin saltarnos nada. Digamos que era un tío mediocre que penalizaba la brillantez y favorecía el machaqueo en el estudio, aunque fuera de cosas absurdas. Y en mi vida escolar y universitaria (y en ésta última, aunque de momento voy tirando, ya me estoy viendo penalizado por esto) siempre he sido mucho más dependiente de la brillantez que del estudio continuado.
También puedo mencionar cómo nos machacó con que teníamos que aprender sintaxis, que íbamos muy flojitos, que en Selectividad era fundamental... imaginaos cómo me quedé cuando comprobé que lo más que valía era 2 puntos y que a lo mejor ni siquiera tenías que hacer nada de sintaxis para puntuar sobre 10. Y más cosas así, experto en contar mentiras...
Me pasé 1º y especialmente 2º odiando Lengua, mis notas habituales eran de 6-7 como mucho, cuando en la mayoría de las asignaturas no era extraño que coleccionara nueves (no me llaméis empollón  )
Por otro lado, había dos chavalas, las preferidas de mi profesor, que siempre sacaban de ocho muy alto para arriba.
Ahora bien, llegó la Selectividad... Yo la asignatura que llevaba peor, claramente, era Lengua, porque siempre he solido estudiar por impulsos y no había nada que me impulsara a estudiar Lengua. Y era el primer examen. Fue para el único que me puse nervioso, porque lo llevaba mal y porque era el primero. Una vez que entré, me regalaron un comentario de texto sobre La familia de Pascual Duarte, que había acabado de leer unos días antes (el otro era un artículo sobre un editorial de El País, que hablaba de no me acuerdo qué medidas antiruido) y me lancé a esa opción del examen.
Recuerdo que me enrollé a hablar del libro, de la España de la posguerra, del tremendismo (creo que se llamaba así esa corriente...), un poco de Cela, y comentar aquí y allá lo que me parecía oportuno, sin tener en cuenta prácticamente las indicaciones que durante el curso nos había dado nuestro profesor.
Y llegó el día de las notas... En mi clase abundaron las notas altas entre varios alumnos en varias asignaturas, no ya las más sencillas sino algunos huesos como Física, Química, incluso Matemáticas... yo mismo saqué un 10 en Filosofía. Pero en Lengua, como mi compañero de pupitre (grande Juanma  ) y yo habíamos pronosticado con frecuencia durante el curso, el fracaso fue bastante extendido, y la nota más alta obtenida por los examinados fue de... Edu, un chaval que había sacado el curso a trancas y barrancas y que había hecho mil cuentas sobre las notas que necesitaba para entrar en Arquitectura. Tenía una media de 6 con algo, y por supuesto sólo le gustaban las materias de ciencias, solía llamarme para preguntarme cosas de Filosofía.
Pues Edu sacó un 7, en solitario, que tampoco es que fuera una nota del copón... pero se había preparado el examen con una amiga suya que ya había hecho la Sele, que le explicó las cosas que le entrarían y cómo sería el examen y en consecuencia hizo el examen que tenía que hacer, y no el que la mayoría pensaba que tenía que hacer. Yo, por mi parte, saqué un 6,75, y me di con un canto en los dientes. En cambio, las protegidas del señor Pedro Mondaza... sacaron un 6,1 y un 4,5, respectivamente, y no veáis cómo le sentó a la del 4,5, porque es una chavala que se mata a estudiar, que yo a veces me preguntaba cómo matándose así podía sacar "sólo" esas notas, porque yo no sé de dónde sacaba la materia para estudiar todas las tardes 5 ó 6 horas, por mucho que ella estuviera en Ciencias y yo en Sociales. La conozco más que de sobra (amor platónico durante años y años, algún día contaré esa historia en el Hablar por Hablar  ) y sé lo cabreada que se puso. Y yo reí el último en esta historia, desde luego. Afortunadamente no le afectó a su nota para entrar en Ingeniería Aeronáutica, a pesar de que el corte estuvo en ocho y pico.
Lo triste del asunto es que estas cosas pasen en un centro privado, como al que yo fui, y que no se tomen medidas para evitar que cosas como ésta le puedan pasar factura a los alumnos a la hora de elegir carrera. Y también dice poco sobre la selección de personal del centro.
Gracias a los que me hayáis leído el tocho, y suerte a todos con esos exámenes. Otro día cuento cómo veía yo la Selectividad y cómo la veía la gente a mi alrededor en ese momento (y mis actuales compañeros de clase).
Cuando sea mayor seré inaguantable, me encanta contar batallitas :cuniaaao:
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Siento rescatar este mensaje del olvido con tanta diferencia de tiempo pero me acabo de sentir un poco aludido...
Aún así, dado que hoy han terminado todos los alumnos (al menos en Sevilla) selectividad creo que es el momento ideal para reabrirlo.
Para quien no me conozca, yo soy el Edu del mensaje citado.
Sólo quería aclarar un par de conceptos de la historia anteriormente citada.
Por desgracia, selectividad no siempre refleja el trabajo que cada uno hemos realizado. Como mi antiguo compañero ha relatado fielmente, yo tanto en aquella época como ahora era una persona de ciencias, lo mío eran las matemáticas y la física, y la lengua la verdad es que nunca se me dio muy bien. Cierto es que nunca he sido de calificaciones muy brillantes, mi media de 10 en dibujo técnico se veía mermada por mi 4 en Francés, y en las otras ciencias en las que destacaba, dado a mis duros profesores, nunca pasé del 7. La excepción a la media era Filosofía, asignatura en la que ciertamente, nunca podré compararme con Fer, pero que sí me daba unas notas relativamente buenas.
Dadas mis grandes carencias en las letras (que nunca he tenido temor en reconocer), decidí buscarme un apoyo, un refuerzo que a la vez de obligarme a estudiar, me resolvía dudas que con Pedro (el profesor arriba citado) nunca habíamos llegado a plantear.
Claro que ni todo es blanco, ni todo es negro. Yo aprobé Lengua como tantos otros (aunque recuerdo algún caso de un compañero que le llegó a decir en la cara todo lo que pensaba de él por suspenderlo), y con ella se me planteaba el último reto de letras de mi carrera: Selectividad.
A un mes vista, tube que plantearme mis preferencias,6 asignaturas...Matemáticas: me hacía los exámenes como quién hacía un sudoku, Dibujo: la única asignatura de la que puedo bacilar..., Física: vale me quitaba dos o tres horas a la semana... Me pasé un mes completo estudiando Lengua, Filosofía y Francés...bueno, francés no, lo odiaba con toda mi alma.
Preparándome exámenes y ya sin el profesor de por medio, decidí enviarle un par de exámenes de lengua resueltos a mi profesora de refuerzo, cual fue mi sorpresa cuando mis notas en dichas pruebas no pasaban del 3...Podéis imaginaros lo que estaba fallando ¿no?. Pues yo por aquella época directamente pensé que eran errores de concepto míos.
Solución, me tiré los últimos 10 días antes de selectividad moviendo cielo y tierra para ver cómo se resolvía cada ejercicio, obligándome a aprobar a toda costa esa odiada asignatura.
Siento realmente que mis dos compañeras sacaran dichas notas. Incluso siento más cuando les comenté la mía, ya que un 7 no era una cosa muy brillante en comparación con el 9 que pensé que iban a tener...
En resumen...reconozco que tuve la suerte de darme cuenta de qué hacía mal lo suficientemente pronto como para poder paliarlo, y lo siento por mis compañeros. Si por aquella época hubiese sabido que el problema era el profesor y no yo (como pensaba), habría removido cielo y tierra para avisarles, lo siento de veras...
PD: Saqué un 8 en filosofía y mira que no me dió tiempo a hacer la pregunta de dos puntos...
Francés como era previsible, suspendí. Tanto en lengua como en física saqué la nota más alta de mi bachillerato, la primera por meritos del profesor y la segunda por méritos propios. Matemáticas la cagué y aún así tengo un 8, y mi amado dibujo técnico...esa es otra historia de selectividad para no dormir...pero si eso ya la contaré otro día.