Aerodinámica Interna
Los motores sufren mucho. Su propia naturaleza de tener que crear movimiento a través de la combustión significa que hay mucho calor residual del que hay que deshacerse. Hacer esto de un modo eficaz es una misión del sistema de refrigeración y la aerodinámica interna - si no hace su trabajo de forma efectiva las temperaturas subirán y el motor explotará. Es una cuestión de transferencia de calor - de trasladar el calor desde donde no es querido, hasta un lugar que puede soportarlo - y el proceso es continuo. El calor de la combustión del motor es transferido hacia líquidos refrigerantes, que son bombeados por todo el coche. Estos fluidos fluyen por los radiadores, donde el calor es disipado mediante el flujo de aire, y después regresa al motor para hacer su trabajo una vez más.
La cantidad de refrigeración se ve afectada por dos factores - el área de los radiadores, y la cantidad de aire que fluye por ellos. El propósito de los radiadores (que deberían llamarse intercambiadores de calor) es obtener la mejor refrigeración posible. Lo grande es malo - principalmente debido a la aerodinámica, pero también por el peso - y la eficiencia se logra mediante la refrigeración óptima a la vez que se minimiza la resistencia aerodinámica creada por todos los elementos. Para maximizar la refrigeración, la parte frontal del radiador consta con una concentración de pequeños tubos con líquido, que aumentan la superficie utilizada para la refrigeración sobre el radiador, la velocidad en la que fluido caliente circula a través del radiador, y finalmente la diferencia de temperatura entre ellos.
Es la combinación de estos tres factores lo que dicta la eficacia del radiador. Los coches cuentan con dos líquidos para la refrigeración - agua y aceite - y tiene un radiador para cada uno. Pero los equipos suelen adquirir los radiadores de compañías especializadas, por lo que no pueden influenciar el diseño más que en el tamaño. Además, debido a que los líquidos pasan a la velocidad especificada por la compañía de motores, todos los equipos pueden hacer es concentrarse en obtener el mejor flujo de aire posible a través del radiador. Esto nos lleva a diseño de los conductos.
Para minimizar la resistencia aerodinámica creada por la obstrucción en el flujo de aire, se utiliza un conducto para frenar el aire justo antes de que entre en el radiador - la resistencia varia con la velocidad, por lo que aumenta según aumenta la velocidad. Simplemente, las leyes de la aerodinámica dicen que el flujo de masa (que está relacionado tanto con la velocidad como con el área) debe ser constante a través de un conducto. Por ello, su el área transversal de un conducto aumenta, la velocidad tendrá que disminuir para conseguir menor resistencia. Desgraciadamente no es tan sencillo, ya que cuando la velocidad del aire en los radiadores disminuye, también lo hace su eficacia a la hora de refrigerar. Sin embargo, un simple cambio en el tamaño solucionará este problema, y debido a que la resistencia aumenta de forma lineal (es decir, uno por uno) con el área, comparado con el cuadrado de la velocidad, los ingenieros pueden reducir la resistencia total.
La mejor posición para los conductos es en los pontones, y es por eso por lo que los radiadores están situados ahí, a ambos lados del motor. A diferencia de los coches de calle, los de Fórmula Uno necesitan del flujo de aire causado por su propio movimiento para la refrigeración, por lo que no cuenta con ventiladores - cuando se está rodando a más de 200km/h no hacen falta. Sin embargo, cuando el coche no se está moviendo, los equipos utilizan pequeños ventiladores que se montan en la parte delantera de los pontones. En la foto se pueden apreciar las entradas de aire de los pontones.
Resumiendo, el conducto (que está dentro del pontón) frenará el aire entrante antes de que llegue al radiador, y una vez que el aire haya pasado el radiador, el conducto lo volverá a acelerar hacia la parte trasera del coche. Al pasar por el conducto, el aire atravesará cinco áreas. La primera es la entrada, que debe estar diseñada para permitir la entrada justa de aire.
En un coche de F1, las opciones sobre como situar la entrada son pocas - ya que los radiadores deben estar lo más cerca posible del motor, deben ir montados de forma lateral, y debido a la necesidad de un centro de gravedad bajo, cuanto más cerca del suelo estén, mejor. Lo malo de esto es que la temperatura de la pista hace que el aire de cerca esté caliente, algo negativo para la refrigeración, pero parece existir otra solución.
El aire que ha entrado por el conducto es expandido por un "difusor" que aumenta el área transversal (para no crear confusiones: es el difusor externo en la parte trasera del coche). En esta sección se utiliza un divisor de flujo para purgar la capa límite, que es un flujo de poca energía que tiene lugar en la parte delantera de la entrada de aire, que crece cuando el aire viaja a través de la superficie del coche y que no sirve para mucho. El difusor también debe estar diseñado para que se cree la menor capa límite posible, ya que esto reducirá el potencial de refrigeración en los bordes del radiador. Una vez que el flujo llega al radiador, este sufre un cambio de temperatura, tras el cual es acelerado en un tubo antes de ser enviado a la salida del conducto.
La situación y el tamaño de esta salida determinan la cantidad de aire para la refrigeración que pasa a través de los pontones, y muchos equipos cuentan con laterales de tamaño regulable. Una vez más, el tipo de circuito determina el tamaño de estos, ya que en una pista con una media de velocidad más baja no se logrará la misma cantidad de aire que un trazado rápido. Algunos equipos han probado utilizar el aire que sale de los pontones para mejorar la aerodinámica del coche, y la última tendencia es situar las salidas por delante de los alerones situados antes de las ruedas traseras, o permitir que el aire salga por "chimeneas" como en los McLaren. Si funciona en el túnel de viento, acabará en el coche.
Aunque no puede verlo, la aerodinámica interna es una de las partes más importantes del diseño de un coche de carreras. Si el equipo no sitúa su motor en un ambiente lo más "amable" posible, sus opciones de acabar las carreras se verán reducidas, y debido a que la velocidad es un factor crítico, la reducción de la resistencia resulta vital, por ello los equipos prestan cada vez más atención a la aerodinámica interna.